Monday, April 1, 2013

El 29 de marzo de 2013 Recordando 40 años - Qué es la verdadera santidad?

Hoy es mi 40º cumpleaños spiritual. Nací de nuevo un jueves en la noche, el 29 de marzo de 1973, plenamente convencida que no podía seguir viviendo sin reconocer a Y’shua como el Mesías. Nunca me he arrepentido de tomar esa decisión. Él se hizo real para mí aquella noche y no ha dejado nunca de serlo. Su presencia ha estado conmigo desde entonces y espero la eternidad con gozo.

Estaba en un chat fascinante (para mí) con mi amigo Cristian el otro día, acerca de un espacio que él había abierto en su página web, Guardadores de Verdades, para que las personas compartan. Él quería incluir mi blog. Yo no estaba segura de querer que el mundo entero comentara en mi blog (y hasta ahora, no lo quiero – es mi espacio donde me expreso a mí mismo, pero lo quiero compartir de manera más limitada en el momento.)  Así que nos encontramos hablando de cómo nosotros como cristianos que hemos aprendido lo que significa la obra de la gracia  en nuestras vidas (un proceso continuo, por cierto),  somos libres para realmente disfrutar plenamente de la vida. Por ejemplo, como disfrutar el olor de los mangos en el mercado (ver mi primer blog), señaló mi amigo.

Observamos como tantos creyentes por tantos siglos han sido enseñados legalismo y las tradiciones de hombres – una obra de engaño – tanto que ellos están convencidos que si no hablan exactamente así y no se visten exactamente así, no serán aceptables para Dios. Han aprendido a separar su vida ordinaria “mundana” de su vida de “iglesia” o “cristiana”. Es de sorprender que tantas personas pueden gritar hasta ponerse disfónicas en un partido de futbol, pero no pueden adorar a Dios sin inhibiciones (no dije desorden) aun en la iglesia? Han sido enseñados que un grito de triunfo es un “gritico de victoria” anémica y así lo hacen. Qué pasó con el sonido tumultuoso de alabanza en los días de David y Salomón cuando se oía el ruido a kilómetros y la gente pensaba que era un terremoto?

Cuándo llegamos a ser tan dicotomizados? Dónde enseña la Biblia que nuestros seres seculares son separados de nuestros seres “santos.” Y qué es la santidad, a propósito?   
 
Recuerdo escuchar a dos grandes maestros de la Biblia – Steven Fry and Randy MacMillan – exponer sobre “lo santo y lo profano”, basado en Ezequiel 44, dejándolo bastante claro que cualquier cosa que no es la voluntad explícita de Dios es profano, y lo que es su voluntad es santo.  Ahora lo he simplificado mucho, pero es la verdad en una palabra. Nuestras intenciones que no van en contra de Dios, no importa cuán grandiosas,  si no tienen el aliento de Dios – también  son profanas. Esa fue una revelación que dio mucho que pensar. Así que siempre me he esforzado a no caer en lo profano (no siempre con éxito, pero tal vez por hacerlo en mis propias fuerzas, no en su gracia).  No tenía que ver con mi lenguaje sino con la actitud de mi corazón. Y la santidad no tiene que ver con nuestras obras externas sino con nuestro corazón. Y si Él vive en nuestro corazón, Él hace la obra, no nosotros. Cualquier cosa que hago con el propósito de ayudar a Dios o de buscar su aprobación es obras, y las obras no son la gracia. (Ver www.liberatedliving.com  para enseñanzas excelentes sobre el tema por John Sheasby.)

Ahora, los de ustedes que son evangélicos furibundos puedan odiar lo siguiente, porque voy a citar a un católico romano. Creo que Kevin tiene un punto bíblico, y por eso siento libre de usarlo como fuente. No soy “ecuménica”, pero tengo al Espíritu Santo para ayudarme a discernir la verdad.

A San Irenaeus, un Obispo importante del segundo siglo,  se le acredita haber dicho: “La gloria de Dios es el hombre plenamente vivo, y la vida del hombre es la visión de Dios”. Kevin declara en su blog (traducción mía) que

La Gloria de Dios da vida; los que ven a Dios reciben vida. Por esta razón Dios, quien no puede ser asido, comprendido o visto, se permite ser visto, comprendido y asido por los hombres para que pueda dar vida a los que le ven y le reciben. Es imposible vivir sin vida, y la actualización de la vida viene de participación en Dios, mientras que la participación en Dios es verle a Dios y disfrutar de su bondad.  [Kevin. (2011) Man alive. Liturgical Year. Retrieved March 25, 2013, from http://vocationblog.com/2011/06/man-alive/]

La gente como Francisco de Asís podía ver la mano de Dios en los pequeños detalles de la creación y deleitarse en la naturaleza. Como los que  somos (o debemos ser?) tal vez más conscientes de su bondad expresada en la naturaleza , en el arte y en la creatividad, por qué no debemos deleitarnos en el atardecer, en sentir las olas contra la piel cuando nos damos un baño en el Caribe, en el sabor de una fresa madura? Tenía unos amigos que decían que debido a que los cristianos” no podemos tomar o darnos a otros vicios, lo único que nos queda es disfrutar de la comida”. Y cómo lo hacemos!  Oye, no le llamaban a Jesús “bebedor de vino”? (No dije borracho.) …No puedes imaginar a Jesús yendo al mercado de Bazurto para conseguir suministros para su carpintería o remesa para su mamá? Yo sí puedo! Y apuesto que probaría el sancocho de pescado en el camino y no se preocuparía por ensuciar sus sandalias.

Cuando le das a alguien una propina o una limosna, a menudo escuchas “Vaya con Dios”.  Con frecuencia pienso, sí, pues, con quién más iría?  Y yo que Él va conmigo a todas partes. Recuerdo un dicho que nos enseñaron para recordarles cuando hay duda – “Es este un lugar donde te daría pena llevarle a Jesús?” – o algo así.  Pero sabes qué?  Hay pocos lugares – tal vez ninguno – que responden a eso, porque no hay ningún lugar en la tierra que no sería mejorado por su presencia.  No vino para traer luz a las tinieblas? Ahora cuidado que no te imagines que esté diciendo que podemos darnos cualquier capricho en cualquier momento simplemente porque sabemos que Jesús ya nos redimiría. En primer lugar, Él ya me redimió de una vez por todas, y en segundo lugar, no creo en “la gracia grasosa” y nunca lo he predicado. Estoy hablando de su presencia redentora. Su santidad.

He aprendido que realmente no hay nada en mi vida que Él no conoce. Realmente no se escandaliza por mí. Realmente me ha perdonado y está listo para aplicar su sangre ya vertida cuando fracaso – nuevamente. Realmente es ÉL efectuando el cambio y asemejándome cada vez más a Él; no son mis esfuerzos. Él recibe la gloria cuando estoy plenamente viva. Él pasa tiempo con sus hijos. Él es el Santo Dios ante cuyo rostro me caigo en asombro. Pero también es él que me puso en esta hermosa tierra para disfrutarla. Estoy EN el mundo, aunque no soy DE él.

Qué es la verdadera santidad? Es entereza. Es ser plenamente vivo. Y si quieres ver a Dios en TODA tu vida y ser, necesitas ser entero/santo. No es lo que dice Hebreos 12:14? Y porque hace años Jack Hayford hizo un trabajo increíble de explicar eso, solo te señalo este artículo en la revista Charisma donde lo puedes leer por ti mismo.  http://www.charismamag.com/spirit/spiritual-growth/14575-wholly-holy

Así que la santidad no se trata de cosas externas, o de nuestro empeño: se trata de ser plenamente, vitalmente y maravillosamente vivo en Él! Lo eres

1 comment:

  1. Te felicitio Susana, por empezar a usar este talento que Dios te dio para escribir, y este importante teme sobre la Santidad, que necesita escuchar la Iglesia de Cristo. Bendiciones y adelante. Eunice Swanson

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