Tuesday, April 2, 2013

Como sobrevivir siendo padres de un universitario – en gratitud al que siempre nos lleva en triunfo


19 de mayo de 2012

Nuestra amada hija, quien odia absolutamente que presuma acerca de ella en público o que comparta sus logros por sus excelentes escrituras, va a tener que tolerar con un poco de paciencia que escriba esto, especialmente como siempre me está exhortando que deba escribir más o volver a escribir. Hace rato no he sentido que tenía nada que valía la pena decir, y la última vez que iba a escribir un blog en el FB, nadie lo comentó y decidí que no importaba. Pero estoy haciendo esto para ejercitar mi don para escribir y para darle la Gloria al Padre de Luces quien nos ha enseñado unas estrategias durante los últimos cuatro semestres a medida que hayamos experimentado ser padres de un universitario.

Como tantos de ustedes saben por experiencia propia, apoyar a tu prole mientras atraviesa la Universidad es una experiencia totalmente nueva después de bachillerato. En nuestro caso también nos ha vaciado el nido mucho más pronto de lo que hubiéramos deseado. Siempre hemos confiado en el Señor por Debi porque sabíamos que ella era Suya mucho antes de que fue nuestra. Ella vive pensionada con una familia medio país de distancia de nosotros en el centro de Colombia, en Bogotá, la capital, y estudia fotografía profesional en un instituto de diseño. Ella lo escogió porque también ofrece un currículo de humanidades y ve literatura e historia de arte todos los semestres además de todos sus cursos de fotografía. En el camino se ha despertado y florecido en ella una pasión por la literatura y la escritura, especialmente la poesía. La experiencia entera ha servido para ayudarle a madurar mucho. (Ya tiene 18 años, y está casi lista para ser totalmente independiente.) La extrañamos todo el tiempo. Odiamos estar separados de ella, pero también nos regociamos al ver cuánto ha crecido y sé que ha sido importante. Es hija única y esta experiencia le ha removido de tanta dependencia de nosotros.

Pero ha habido muchos momentos cuando habríamos querido poder simplemente correr a su lado y tomarla en nuestros brazos y decirle: “Está bien. Esto pasará. Lo sobrevivirás – sea una tarea difícil, alguna frustración, estar enferma sin yo estar allí para consentirla, lo que sea. Es una fantástica joven, multi-talentosa (una de sus frustraciones porque así es difícil enfocarse y encontrar su verdadero lugar). Hemos tenido que aprender cómo animarla y al mismo tiempo soltarla y permitirla atravesar las pruebas y las dificultades y aprender sus lecciones. Ya no podemos estar allí todo el tiempo para rescatar y proteger a nuestra bebé. Ella está aprendiendo cuan fuerte puede ser realmente, cuánto puede soportar, y nos ha hecho orgullosos todos los semestres.

Hemos aprendido cómo interceder por ella basado en las promesas de Dios – las personales acerca de ella que hemos reclamado toda su vida tanto como las promesas generales bíblicas. En ambos casos, debemos orar lo que es RHEMA sobre ella. EL nos ha estado enseñando. Su Espíritu Santo da el plan. Así que cuando ella cree que ya no puede hacer más (y siempre hace más de todas formas), primero recordamos al Señor que Él ha prometido que ella puede hacer todo en Cristo que le fortalece (Filipenses 4:13).

Segundo, ella tiene la mente de Cristo (1 Cor. 2:16).

Tercero, todo lo que ella ha estado viviendo es normal para los universitarios, y si algo sea injusto o demasiado difícil, Él proveerá una solución o un escape (1 Cor. 10:13), porque Dios es fiel, y así ella podrá soportar y hasta triunfar.

Cuarto, aun en tiempos de duda, cuando rodeada por nuevas ideas (generalmente viejas filosofías y de la nueva era que toda generación debe filtrar), aun si no esté segura de la presencia y la fidelidad de Dios, Él no puede negarse a Sí mismo y permanece fiel a ella. Es por eso que podemos confiar en EL por ella. Siempre, no importa qué (2 Tim. 2:13).

Así que podemos seguir confiándole nuestro mayor tesoro (2 Tim. 1:12). Porque ella siempre ha sido Suya. Porque ella fue sellada con el Espíritu Santo de promesa una mañana de octubre cuando tenía cinco años y pidió nacer de nuevo. Y cuando yo le he preguntado, Él simplemente ha hablado a mi espíritu: “Ella es mía. Nadie ni nada podrá quitármela”. Y sé que es verdad. Así que duermo de noche aunque mi corazón de madre se pone nervioso a veces.

No hemos terminado de ser padres todavía. Aun cuando gradúe – mediante Dios, al final de este año – y esté trabajando, seguiremos siendo familia, para siempre. Seguirá siendo nuestro privilegio tanto como nuestra responsabilidad apoyar a nuestra hija con todo nuestro amor, recursos, y especialmente oraciones. Y seguiremos haciéndolo con gozo. Gracias, Jesús, por tu fidelidad interminable. Dios es fiel!

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